Adoptamos a Thelma y Chinook hace casi cuatro años y desde entonces son parte de nuestra familia. Chinook es un gato tranquilo, cariñoso y bastante glotón. Thelma, en cambio, es más extrovertida, independiente y traviesa.
Hace unos meses, Thelmita la tremenda desapareció dentro de casa. La llamaba y ni caso, la buscaba y no estaba en ninguno de sus escondites habituales. No le di demasiada importancia porque aquí convivimos respetando bastante nuestros espacios y si uno tiene ganas de estar a su bola, se va a la otra punta y listos.
Ese día yo estaba trabajando en el taller, y en un momento dado escuché a Thelma roncar (ronca como si se hubiera tragado un silbato) así que fui siguiendo ese característico sonido de ventana mal montada y me di cuenta de que venía de una parte de nuestro dormitorio que uso como almacén. Concretamente de lo alto del armario, de dentro de una de mis cajas. Una caja bastante grande, con tapa y todo.
La señora había escalado por la estantería, había abierto la caja, se había metido dentro y estaba echándose una siesta tan ricamente en el nido que se había montado con los baberos, cambiadores y coronas de mi stock. Porque en esa caja estaba guardado una parte importante de mi coleccion Bâsics.
Me fastidió bastante y viéndola ahí, no sabía si reír o llorar, así que hice lo primero y seguí con mis cosas porque en ese momento no tenía tiempo para analizar las consecuencias.
Días más tarde me puse a valorar los daños. La Doña, aparte de dejarlo todo lleno de pelos, había aprovechado su incursión para amasar prácticamente todo lo que había dentro con sus afiladas uñitas. Si tienes gatos, ya sabes a lo que me refiero. Si no, te cuento que muchos gatos tienen la costumbre de relajarse clavando y retirando alternativamente las patitas delanteras, como si estuvieran amasando un pan invisible. El problema es que hacer eso sobre un tejido como el de la colección Bâsics, es destrozarlo a base de enganchones.
Total, que cuando hice números, la cifra rondaba los 700 euros. Para mí, en este momento (y en cualquier otro), eso es un coste enorme y ha sido la última gota para ponerle nombre.
Ya llevaba tiempo con un runrún constante diciéndome que este ya no era el camino que me hacía feliz. En los últimos años, las ventas han descendido a la vez que bajaban mis ganas de sostener el proyecto como antes y mis problemas de salud junto con las malas condiciones de los autónomos en españa lo han hecho todo más difícil.
Para seguir con las señales, el año pasado mi proveedor textil cerró de un día para otro sin aviso previo y me quedé sin los tejidos de la colección Bâsics. He estado meses buscando una alternativa pero ha sido imposible.
Algo que empezó siendo una grieta ha terminado siendo un abismo entre yo y mi marca Espiadimonis, así que he tomado la decisión de cerrar esta etapa y dejar espacio para que lleguen cosas nuevas.
Voy a liquidar todo el stock de mi tienda. Aún no tengo una fecha concreta pero será después del verano. Ya no estoy reponiendo los tejidos que se acaban y lo que se vaya terminando dejará de existir y ya está. Será un proceso progresivo en el que las cosas simplemente se irán agotando.
Me parecía importante contaros que no es una decisión repentina ni improvisada y que cerrar esta etapa también va a requerir tiempo, energía y cuidado. Ya os pediré ayuda para hacer difusión cuando llegue el momento.
Todavía no sé qué haré con la marca Espiadimonis. Ya os conté al principio de este blog que esta palabra tiene un significado profundo para mí y no tengo muy claro qué haré. Puede que haya llegado el momento de soltarlo, o puede que no. No quiero agobiarme. Los próximos meses quiero dedicarlos a terminar la liquidación y a trabajar en mi portfolio de ilustración, así que dejaré el resto de decisiones en barbecho.
Reconozco que hay algo agridulce en todo esto. Durante años, hacer piezas para bebés fue una forma de poner cuidado en el mundo. De cuidar a la niña que fui. De cuidar la infancia. De honrar los cuidados y el oficio de costurera.
No sé exactamente qué forma tendrá lo que venga después. Quizás algunas cosas vuelvan con otra piel, más cerca del arte que de la artesanía en serie. Lo que sí sé es que, cuando algo vuelva, será porque tiene sentido para mí.
De momento, esto es lo que hay: un final que también es un punto de partida. Me quedo con eso y con todo el amor que he recibido gracias a la marca l’Espiadimonis a lo largo de todos estos años.
Me quedo con el recuerdo de todos esos bebés que un día vistieron mis prendas y que hoy ya son adolescentes, con todas las personas que confiasteis en mí como clientas y con todas las organizadoras de ferias que un día me ofrecisteis colaborar.
Es una decisión que tomo con mucha paz y que forma parte de un límite que me he puesto a nivel personal. Este año quiero cerrar ciclos que ya han cumplido su función y dejar ir aquellas cosas que ya no me hacen feliz.
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Por mi parte, nos seguiremos encontrando en El Club de las Cinco: un espacio quincenal en el que compartimos reflexiones, historias y aprendizajes para ir un poco más despacio en un mundo que no para. Aquí la curiosidad, la creatividad, la sensibilidad y el cuidado tienen sitio y son bienvenidos.
Porque los cuidados y la ternura son importantes, pero también lo es ponernos a nosotras en el centro.
Tati Ayala
