En España hay alrededor de 1.230.000 personas con algún tipo de dificultad auditiva, de las cuales aproximadamente 27.300 utilizan la Lengua de Signos Española (LSE)
Este es un tema que hasta ahora me resultaba muy desconocido, pero cuando me adentro en algo, me gusta explorarlo a fondo para aprender todo lo posible y, de paso, compartir lo que descubro.
Por ello, hoy en El Club de las Cinco contamos con Macarena, pedagoga formada en LSE. Ella ha trabajado con personas dentro del espectro autista y TDH, y actualmente dedica su tiempo y su amor a acompañar profesionalmente tanto a niños y niñas como a adultos y adultas sordas, ciegas y sordociegas.
Antes de dar paso a su intervención, quiero contaros que esta es la primera parte de una cápsula de dos episodios. Espero que, si eres alguien que se acerca a la LSE por primera vez, lo hagas con curiosidad y puedas empaparte de la riqueza de esta lengua y de todo lo maravilloso que surge cuando comprendemos y valoramos la diversidad de formas de comunicarnos y de existir. Si perteneces a alguna de estas comunidades, decirte que estos dos capítulos están preparados con el máximo cariño y respeto.
Como veremos más adelante, las lenguas de signos no es solo un medio de comunicación, sino que también constituye una lengua y cultura propias, vital para una comunidad que a menudo pasa desapercibida.
Cabe destacar que, en el mundo existen más de 300 lenguas de signos distintas, cada una con su propia gramática y características culturales.
- Para ponernos un poco en contexto, lo primero que le he preguntado a Macarena Cano es ¿qué es la Lengua de Signos Española, como surgió y cómo ha ido evolucionando hasta hoy?
¡Hola! ¿Qué tal? Bueno, antes de nada, quiero daros las gracias por ofrecerme este espacio maravilloso. Todas las respuestas que voy a dar se basan en mi experiencia y voy a darlas desde el máximo respeto.
En cuanto al nacimiento de la LSE, no hay una fecha concreta de creación porque surge de la necesidad que existe entre dos personas sordas de comunicarse. Cuando vas investigando un poco, encuentras alguna documentación de Ponce de León en el s. XVI, que enseña a través de la lengua de signos a alumnado sordo o alumnado mudo, o del s.XVIII, que es cuando se funda el primer colegio sordo en España. Años más tarde, sobre 1880, se prohíbe la lengua de signos por considerarse perjudicial para el desarrollo integral y, hasta el s.XX, consta poca documentación al respecto.
En la actualidad es una lengua viva que se sigue hablando y nutriendo porque las personas sordas siguen interactuando entre ellas. La LSE es un sistema de comunicación que nace de una necesidad innata: la comunicación. Todos y todas nos comunicamos constantemente a través de nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestras manos, nuestros gestos, etc. La LSE se desarrolla a partir de los gestos naturales que utiliza la comunidad sorda en su propia vinculación.
La gramática es un poco diferente a la lengua oral: los determinantes artículos en la LSE no existen o el verbo va al final, por ejemplo. Siempre va acompañada de una expresión facial y corporal y es importante localizarnos con el cuerpo. De hecho, hay una parte del lenguaje, que son los localizadores para situar a la persona, porque a veces tú estás interpretando a varias personas dentro de una comunicación y tienes que tener una visión espacial para situarlas en el contexto. Todo eso se trabaja dentro de la lengua de signos.
Hace poco escuchaba una entrevista a Miriam Garlo – la actriz de Sorda que ha ganado un Goya – en la que contaba que existía una lengua de signos universal, pero que muy poca gente la utilizaba. Al final, dentro de la misma comunidad existen muchísimas lenguas de signos, del mismo modo que en España existe la lengua española, pero también la catalana, la gallega o la euskera.
Tuve una profesora que decía que, al igual que la voz, las manos tienen acentos. Hay signos que se van a hacer diferentes dependiendo de la ciudad en la que nos encontramos. Por ejemplo: si en Cádiz se signa el color morado de una forma, quizás en Málaga se hace de otra, y tal vez es distinta en Murcia o Pontevedra. La LSE es especial en sí misma. Existen multitud de sistemas de comunicación, pero literalmente la lengua de signos tiene esa fuerza y esa voz en las manos, en su gestualidad. Es una comunicación rica y completa.
Existe la concepción de que las personas sordas no pueden hablar, pero lo que ocurre en realidad es que el lenguaje también viene muy dado por el oído. Los niños repiten los sonidos que escuchan para aprender a hablar. Entonces, cuando ese sentido está mermado, la evolución del lenguaje es un poco más difícil.
De hecho, hay dos fases: la prelocutiva y la postlocutiva. La prelocutiva nos deja ver que no ha habido lenguaje antes. Cuando una persona nace sorda y no ha adquirido el lenguaje oral, casi siempre va a tener que usar un sistema de comunicación alternativo. La mayoría va a ser lengua de signos aunque existan otros. La postlocutiva, en cambio, contempla que se ha adquirido el lenguaje, pero que esa persona ha perdido la audición en cualquier momento por cualquier situación, ya sea por síndrome, un accidente u otra circunstancia. Esa persona en algún momento adquirió el lenguaje oral y tal vez ahora lo acompañe de lengua de signos.
Desde mi punto de vista, todavía queda muchísimo recorrido por hacer, aunque hoy en día se haya visibilizado un poco más. En mi caso, que actualmente trabajo con personas con sordoceguera, me gustaría destacar que existen otros sistemas alternativos, dactilológico en palma, el Dactyls o la lengua de signos apoyada. Al final, cuando hablamos de personas con sordoceguera, hablamos de personas que tienen mermados o afectados dos sentidos, la vista y el oído, por lo que es necesario recurrir a diferentes formas de comunicación adaptadas a sus necesidades.
Me gusta pensar y decir que la LSE nace del pueblo, de la necesidad de transmitir algo con los medios de los que se dispone. Se empieza con gestos naturales y conforme va avanzando, se va modulando y colectivizando la lengua de signos.
Escuchando a Macarena, pensaba que, aunque muchas de nosotras nos esforzamos en revisarnos y cuestionarnos, como sociedad y como individuos tendemos a actuar de manera un poco egoísta.
Creemos que lo “normal” es lo nuestro y, con facilidad, nos desentendemos de las historias y realidades de otras comunidades. Además, la desinformación siempre viene acompañada de un montón de prejuicios y actitudes que no solo no construyen nada, sino que, aunque sean por desconocimiento, pueden resultar dañinas, ¿no?
- Por eso me pareció esencial preguntarle a Macarena cuáles son algunos de los mitos más comunes sobre la LSE y cómo influyen en la manera en que la sociedad percibe a las personas sordas.
Existen muchísimos mitos. El primero es creer que las personas sordas no tienen voz. Esto es falso: las personas sordas tienen voz porque tienen cuerdas vocales. Lo que ocurre es que cada una de nosotras desarrolla un sistema u otro de comunicación según nuestras características y lo que necesitamos. Por eso, algunas personas sordas utilizan la lengua oral, otras la lengua de signos y muchas combinan distintos recursos para comunicarse.
Otro de los mitos comunes sobre la lengua de signos es que todas las personas sordas leen los labios y/o utilizan lengua de signos. No es así: ni todas las personas sordas leen los labios ni todas utilizan la lengua de signos. La realidad es que cada cual, con sus características, su sistema de comunicación y sus necesidades, desarrolla el sistema de comunicación que necesita o lo que mejor se adapta a su forma de comunicarse.
Otro mito muy común es: “si aprenden lengua de signos, nunca van a poder hablar”. Para situarnos en las etapas que he comentado antes, la lengua de signos será nuestro sistema de comunicación principal, y lo de “hablar” o “no hablar” es relativo. De hecho, hay una corriente que se está extendiendo bastante llamada baby sign, que consiste en enseñar lengua de signos a los bebés para favorecer la comunicación temprana y complementar el desarrollo del habla.
Un sistema de comunicación no verbal puede ser un gran impulso inicial. Cada vez hay más estudios que demuestran que ayuda mucho a los bebés a nivel cognitivo. Por eso esta corriente se está extendiendo tanto: hasta que tengan la madurez suficiente para empezar a hablar, el uso de signos les permite expresarse y comunicarse de forma que quienes les rodean puedan entenderlos. De esta manera, se estimula de forma natural el desarrollo del lenguaje.
Aquí también hay otro mito bastante extendido que es “la lengua de signos solamente consiste en mover las manos”. No es cierto, puesto que la LSE también implica expresión corporal y facial, tiene su propia gramática y es, en sí misma, una lengua completa. Me gusta recalcar esto y detenerme un momento, porque a veces es complicado lograr que se entienda.
A las personas signantes, nos lleva muchísimos años aprender a comunicarnos en LSE. Tenemos que estar en constante revisión y renovación porque no es nuestra lengua materna.
Creo que estos son los mitos más extendidos. Y sobre ¿Cómo afectan a la percepción que tiene el resto de sociedad sobre la comunidad sorda? Antes, seguramente lo común era creer que el o la signante era alguien haciendo aspavientos, alguien de quien desconfiar. Hoy en día, creo que mayoritariamente se identifica a la persona como sorda, y se asume que no vamos a poder comunicarnos, aunque si no sabemos lengua de signos, siempre podemos recurrir a otras alternativas: papel y bolígrafo, el móvil o las nuevas tecnologías.
Con las personas sordociegas, que es mi ámbito actual, existen multitud de formas de comunicación, aunque es cierto que resultan más difíciles de conocer, y es comprensible.
Aun así, hay muchas maneras de comunicarnos. Yo no comparto la visión general, me cuesta asumir esa percepción negativa.
Hay muchas barreras comunicativas todavía, y eso hace que estos colectivos se sientan excluidos. Creo que esto es algo injusto porque es muy importante que todos tengamos nuestro lugar y espacio social, en el que nuestros ritmos sean respetados. Todos somos diferentes y usar la lengua de signos no deja de ser una característica más. Cada uno tiene su sistema de comunicación, igual que cada uno tiene su acento, su idioma…
Macarena y Tati
Esta colaboración sigue en el siguiente artículo que se publicará el 20/04/2026.
Podéis contactar a Macarena a través de instagram en conalmadenube y macarenacf.
BLIBLIOGRAFÍA
INE (2020). Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia 2020. Madrid: Instituto Nacional de Estadística.
FIAPAS (2023). Casi el 98 % de las personas sordas en España utiliza la lengua oral. https://fiapas.es/casi-el-98-de-las-personas-sordas-en-espana-utilizan-la-lengua
CNSE (2023). Gramática de la Lengua de Signos Española. https://cnlse.es/es/recursos/gramlse
EUD (2023). Spain – Member Countries. https://eud.eu/member-countries/spain/
USO (2023). Un mundo donde las personas sordas puedan hacer señas en cualquier lugar. https://www.uso.es/un-mundo-donde-las-personas-sordas-puedan-hacer-senas-en-cualquier-lugar
