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Lengua de signos [2/2] (Con Macarena Cano)

Como os adelantaba en el episodio anterior, hoy vamos a continuar nuestro viaje por la Lengua de Signos Española (LSE), de la mano de la pedagoga especializada Macarena Cano.

Ella ha trabajado con niños y niñas autistas, también con TDH, y actualmente acompaña profesionalmente a niños y niñas – también adultos y adultas – sordas, ciegas y sordociegas. En el episodio anterior hablamos sobre la historia de la LSE, su gramática y algunos de los mitos más comunes que rodean a la comunidad sorda.

Recordemos que las lenguas de signos son lenguas vivas, que se transforman constantemente, y que son contexto y las propias personas signantes quiénes van dándole forma. Vamos a seguir explorando este mundo, pero hoy lo haremos desde la perspectiva de cómo podemos hacer que la comunicación y la inclusión sean reales para todas las personas.

Considero que si nuestra sociedad realmente tuviera en cuenta la diversidad desde la base, viviríamos en un contexto mucho menos excluyente. Por eso, le he preguntado a Macarena.

  • ¿Qué medidas, desde su experiencia, cree que deberían implementarse de manera urgente para que la vida cotidiana de la comunidad sorda sea más accesible y participativa?

Considero que la lengua de signos se podría enseñar en el colegio como una asignatura más, o al menos dar la opción de poder aprenderla. Cuando comparto a qué me dedico, siempre recibo interés y comentarios de personas que coinciden en que hubiera sido genial poder aprenderla antes o en algún momento como parte natural de su aprendizaje.

Es completamente necesario para todo el entorno al que nos dedicamos, pero también para la sociedad en sí misma. Creo que sería fundamental que una persona sorda o una persona sordociega llegara a cualquier sitio y pudiera ser atendida con la misma facilidad que cualquier otra persona. No entiendo por qué se utiliza eso como un elemento totalmente diferenciador cuando no deja de ser un sistema de comunicación.

Cuando nos encontramos con una persona que habla un idioma diferente al nuestro, habitualmente intentamos hacernos entender o entender al otro. Sin embargo, con la lengua de signos u otro sistema de comunicación no verbal es como si lo viéramos muy difícil y pensáramos que es mejor evitar la comunicación.

Por eso, considero que una de las medidas más urgentes sería enseñar lengua de signos en los colegios y darle más visibilidad, para que la gente entienda que existen unas barreras comunicativas increíbles y que es importante que, como sociedad, intentemos ir eliminándolas aunque nos cueste.

Hoy en día hay muchas cosas que no son accesibles para estos colectivos u otros. Algo que me llama mucho la atención, por ejemplo, es que en las cadenas de comida rápida casi todas las pantallas son táctiles y normalmente no tienen un altavoz que haga audible la información. Tampoco hay contraste para que la pantalla cambie de oscuro a blanco (o a otro color) para las personas con baja visión o que tienen dificultades para ver los colores o necesiten un contraste distinto para poder leer. Con lo cuál, una persona ciega o sordociega no puede pedir.

En algunas cadenas de comida rápida podemos encontrar una opción en la pantalla para que baje y sea accesible para personas con movilidad reducida, pero poco más.

Algo tan común como coger un autobús tampoco está preparado. La mayoría de líneas no indican las paradas, lo mismo pasa en muchas aceras… Y cuando empiezas a ver el mundo desde ese prisma, te das cuenta de todo lo que no hay.

Es cierto que en cuanto a accesibilidad ha habido mejoras, pero es necesario seguir trabajando y hay multitud de cosas que se pueden hacer. Cuando empecé a estudiar lengua de signos lo hacía a través de las letras de las canciones. Después estudié con profesorado sordo, con intérpretes, y he ido evolucionando hasta el día de hoy, en el que aún me queda mucho por aprender.

A mí me apasiona la LSE y es algo que intento practicar continuamente y con lo que procuro estar siempre en contacto, al igual que con otros sistemas de comunicación que también me gustan mucho.

Pero también es importante plantearse la accesibilidad y la participación en los espacios sociales, entendiendo que todas las personas somos ciudadanas y ciudadanos y formamos parte de la sociedad. Por eso, es necesario darle a la accesibilidad la importancia que merece.

Voy a ponerme un poco reivindicativa aquí, porque siento que a veces solo nos fijamos en estas cosas cuando nos afectan de cerca: ya sea a nosotras mismas, a un familiar o a alguien que conocemos.

Antes de estar en mi era introspectiva depreintensita, yo viajaba mucho en tren y cada semana hacía el mismo recorrido. Recuerdo una temporada de varias semanas en las que la información pregrabada de las paradas estaba mal… y no es una tontería, porque en ese recorrido, si por confusión o inaccesibilidad te bajabas en el lugar equivocado, acabas perdido en medio de la nada.

En el mismo trayecto, nos hacían movernos hacia los vagones delanteros porque la parte trasera se quedaba en esa estación. Lo que ocurría, es que la mayoría de puertas no tenían acceso para personas con movilidad reducida. Y ya no es solo si vas en silla de ruedas… porque si llevas el carrito del niño o de la compra y no encuentras a alguien que te eche una mano para bajar y subir, suerte con no desvivirte entre andenes o quedarte en tierra.

Y eso me da mucha rabia. Porque cuando lo miras con perspectiva, se nota claramente por y para quién está diseñado el mundo. Y ves que no es alguien que suela arrastrar ni el carro de la compra ni el carrito del bebé. Yo creo que nos entendemos.

Así que, desde mi humilde podcast, os animo a ser señoras reivindicativas y a poner reclamaciones. Yo, cuando me jubile, me dedicaré a eso.

  • Le he pedido a Macarena que nos cuente anécdotas que haya vivido durante su formación y también qué acciones sencillas podemos implementar nosotras (a parte de poner reclamaciones) en el trabajo, en nuestros negocios o en redes sociales para que la comunicación sea más accesible para todos y todas.

Cuando empecé a estudiar lengua de signos, un día estaba hablando con una persona sorda y, de repente, me dijo: “Oye, creo que debes de tener una voz muy dulce”. La verdad es que me sorprendió, porque siempre me han dicho que tengo una voz muy calmada que transmite paz. Así que le contesté: «Pues mira, sí, es cierto, me lo han dicho muchas veces».

Entonces le pregunté: “Oye, pero si no me escuchas, ¿por qué crees que tengo una voz dulce?”. Entonces ella me dijo “Porque signas muy dulce. Tienes una LSE muy clara y eso me lleva a pensar que no tienes un acento muy marcado ni una voz muy áspera”. Es algo que recuerdo con mucho cariño, porque para mí fue como un choque de realidad.

También recuerdo otra anécdota de cuando estudié mediación y todavía no había acabado el grado. Me aventuré a hacer una formación de prevención de violencia de género con personas sordas. Teníamos una intérprete. La ponente era oyente, yo era oyente, y el resto -unas diez o quince personas- eran todas sordas.

A mí me daba muchísima vergüenza, porque pensaba que no iba a poder hacerlo. Recuerdo que había una mujer que siempre me decía: “Si vas a preguntar, ponte delante y con las manos, que tú sabes”. Creo que el mejor aprendizaje no está solo en los libros o en las clases, sino en compartir espacio directamente con las personas con las que interactúas. 

Se trata de un grupo muy heterogéneo: algunas personas tienen restos auditivos o visuales, y otras no tienen ninguno, pero utilizan braille o líneas braille. Si la información está en texto, en lectura fácil y directa al mensaje, será mucho más sencillo llegar a todos estos colectivos.

Algo que me encanta de la LSE es que es muy directa. En el lenguaje oral, normalmente nos recreamos, sobreexplicamos y damos muchas vueltas. En la lengua de signos, en cambio, se dice lo que se quiere decir de manera directa.

Otro sistema de comunicación que funciona igual es el braille. A través de un sistema de puntos táctiles, nos comunicamos de manera muy concreta. Para mí, los temas de comunicación en general son un mundo muy interesante. La comunidad sorda me parece maravillosa, y la comunidad sordociega aún más, aunque está muy invisibilizada.

En todos estos años he aprendido cosas maravillosas de las personas con ceguera, sordera y sordoceguera: tres colectivos con los que llevo años trabajando y compartiendo experiencias.

Como pedagoga, también me he movido mucho con el espectro autista y con el TDAH, pero en los últimos años me he centrado más en estos tres mundos. Ellos y ellas empiezan a entender que sus manos y su voz son el acceso al mundo, y eso es sumamente importante.

En resumen, algunas acciones sencillas pero muy efectivas son: poner subtítulos, transcribir el contenido, facilitar la lectura, usar mensajes directos y ofrecer la información en texto. La mayoría de las personas de la comunidad sorda tienen restos visuales, por lo que la cartelería en letras e tinta funciona muy bien. Para otros colectivos, como las personas con ceguera o sordoceguera que utilizan el tacto, podemos fomentar el uso de braille, relieve y texturas.

Hay muchísimas acciones que se pueden implementar, muchas de las cuales no requieren gran esfuerzo económico ni logístico, pero sí marcan una gran diferencia para estas personas.

Para concluir, repito lo que dije al principio. Podría estar horas hablando de esto porque me apasiona, me dedico a ello y sigo aprendiendo y trabajando en este campo.

Siempre digo que, si el mundo se basara en la diferencia, todo cambiaría. Todos y todas somos especiales: tenemos características propias, un proceso, un ritmo; evolucionamos y nos desarrollamos de forma única… Somos especiales por el hecho de ser nosotros mismos y ese es el prisma desde el que yo lo veo.

Gracias por esta oportunidad, espero que os haya parecido interesante y estoy abierta a que me preguntéis o consultéis lo que sea necesario.

Desde luego, creo que se nota cuando alguien siente verdadera vocación, no solo hacia lo que hace, sino hacia las personas con las que se relaciona. De esta conversación con Macarena me llevo muchísimo; de verdad, me conmueve conocer personas así, así que muchas gracias.

Por supuesto, quiero y deseo que todo el mundo pueda moverse, expresarse y participar sin barreras, y creo que cada una de nosotras puede aportar su granito de arena.

Así que, desde mi humilde podcast, os animo a seguir reivindicando, a hablar, a escuchar, a observar… porque todo suma. Y si tienes un catálogo, una carta de servicios o cualquier espacio de comunicación, quizá puedas aplicar pequeños cambios: cuidar los contrastes, incluir braille, impulsar la rotulación intuitiva, añadir subtítulos a los vídeos… son gestos sencillos que hacen una gran diferencia.

Macarena y Tati

Podéis contactar a Macarena a través de instagram en conalmadenube y macarenacf.

BIBLIOTECA RECOMENDADA:

A partir del 22/04/2026 encontraréis aquí recomendaciones de algunos libros relacionados con las comunidades sorda, ciega y sordociegas.

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