En este episodio quiero compartirte algunas reflexiones personales sobre el dinero y el merecimiento. Sobre qué valor le damos y cómo nos sentimos cuando algo bueno nos llega: ¿lo recibimos con gratitud y seguridad, o con culpa y sensación de deuda?
Como ya os he contado algunas veces, hace casi un año que dibujo algo cada día en mi diario de agradecimiento ilustrado (si no sabes de qué estoy hablando pincha aquí) Es una práctica que mantengo porque me ha ayudado a gestionar mi día a día de un modo más positivo y a valorar lo que ya tengo.
En mi afán y necesidad de estar cada vez mejor conmigo misma y de recuperar una rutina sana para mi mente y mi cuerpo, a principios de 2026 decidí añadir un nuevo reto a ese hábito y empecé El camino del artista de Julia Cameron, y la verdad es que me está gustando mucho más de lo que esperaba.
Creo que este libro es especialmente útil si te sientes bloqueada y estás con la sensación de que tu creatividad se ha perdido o si llevas tiempo en piloto automático y sientes una vocecita pidiéndote cambios, pero también para cualquier persona que quiera conocerse mejor a sí misma.
Si no te suena, o te suena pero no lo has hojeado nunca, te cuento un poco de qué va: es un libro/método dividido en 12 semanas de reflexiones y ejercicios, y a lo largo de las semanas se van desgranando temas universales relacionados con la creatividad, los bloqueos creativos y las creencias limitantes que cualquiera de nosotras podemos tener. Al final de cada capítulo, la autora propone diferentes ejercicios y tareas semanales para pasar de la reflexión a la práctica y trabajar los conceptos que se han tratado. La mayoría requieren parar un ratito y hacer introspección.
Cumplir con los ejercicios del libro ha sido como ir trazando un mapa para recolocar ideas y vivencias semana a semana.
En el momento en el que estoy grabando este episodio, voy por la séptima semana del libro y en este capítulo en concreto la autora nos anima a reflexionar sobre las creencias que tenemos acerca del dinero y el concepto de abundancia.
En mi caso, que vengo de una familia humilde y trabajadora, desde pequeña escuché hablar de dinero desde la escasez, y aunque en realidad no recuerdo echar de menos nada material en mi infancia, ese mensaje de algún modo se fue asentando en mí.
Poco a poco fui asumiendo que había personas que tenían más y otras que teníamos menos, y lo aceptaba con agradecimiento, porque sabía que había otros niños y niñas pasándolo realmente mal.
Con los años, esa idea de austeridad fue cambiando y empecé a cuestionarme las desigualdades, a buscar la raíz de muchos de los problemas del mundo, y el dinero y el poder se convirtieron en mi principal ojo de Sauron. Sentía un rechazo enorme hacia estos dos conceptos.
Hoy mi relación con el dinero ha evolucionado, pero todavía siento cierta resistencia. A veces me siento culpable por recibir reconocimiento, aunque objetivamente sepa que lo merezco.
Este libro, y este capítulo en concreto, me están haciendo reflexionar sobre todo esto. Y aunque no es la primera vez que me llega el mensaje de “el dinero es una herramienta que se puede usar bien o mal” o “mereces prosperar por el simple hecho de existir”, siento que por fin estoy preparada para comprenderlo e interiorizarlo.
Ahora soy más consciente de los miedos heredados y de que trabajar en nuestra autoestima y abrirnos a lo positivo nos vuelve más receptivas, más seguras y nos ayuda a ser conscientes de lo que realmente nos merecemos, sin autolimitarnos, sin alimentarnos solo con las migajas.vEn el libro que os comentaba tengo subrayada la frase:
“Cuando ponemos un tope a nuestra capacidad de alegría, rechazando los pequeños dones de la vida, también estamos rechazando los grandes dones”
Los aprendizajes y las cosas bonitas que nos trae la vida nos ayudan a creer más en nosotras mismas y a abrazar lo bueno que llega con gratitud y seguridad.
Si te sientes reflejada en mis palabras, considera esto un pequeño recordatorio de hoy: mereces disfrutar de todo lo bueno y permitirte que te vaya bien.
En mi opinión, es maravilloso identificar las injusticias y hacer gestos que contribuyan a cambiar las cosas, pero también está bien desear y permitirte prosperar. Tener dinero o poder nos da opciones que sin él no tendríamos, pero son nuestros valores los que nos ayudan a seguir siendo personas íntegras.
No aspiro a tener cientos de miles de euros en el banco, pero sí quiero tener lo suficiente para vivir cómodamente, sin quedarme en rictus mortis cada vez que miro mi cuenta. Apoyar con mi dinero a la colchonería donde compro el relleno de mis cojines, a la agricultora que cada sábado monta su parada con verdura y fruta ecológica, a mi amiga que hace ropa y diseña sus propios patrones, a la librería de barrio que siempre encuentra los libros que le pido o a ilustradoras que trabajan con inteligencia artesanal aunque cada día lo tengan más difícil.
Para mí, eso también es abundancia: apoyar a quienes hacen las cosas con sentido y cariño. Mi objetivo es aprender a ver el dinero como una herramienta que nos permite crear, compartir y disfrutar, y no como algo negativo que nos emponzoña o corrompe, aunque lamentablemente eso sea algo muy común.
Así que nada, si te apetece, cuando termines de leer esto, mándale un mensajito o dale unos likes a las publicaciones de las emprendedoras y creativas que sigues. Es un pequeño gesto que cuesta muy poco y que las personas que estamos al frente de un negocio agradecemos muchísimo.
Un ejercicio:
Coge papel y bolígrafo y responde a estas preguntas, te ayudarán a reflexionar sobre tu percepción del merecimiento y la abundancia.
- ¿Cómo te sientes cuando recibes reconocimiento por lo que haces?
- ¿Hay algo que sientes que, aunque lo mereces, todavía te cuesta aceptar?
- ¿Qué significa para ti el dinero?
No hay respuestas correctas ni incorrectas. Lo importante es que te sirva para observar tus creencias, identificarlas y trabajar en ellas si lo crees necesario.
Tati Ayala
